Salud y nutrición

Aquí podrás encontrar consejos sobre buenos hábitos que contribuyan a la salud y bienestar de tus niñ@s.

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Artículo Prevención de accidentes en etapa de descubrimiento

Artículo Prevención de accidentes en etapa de descubrimiento

A medida que tu hijo crece va adquiriendo destrezas, a la vez que va modificando su forma de pensar y actuar influenciado por los pequeños y grandes descubrimientos que va realizando en su cotidianidad, una experiencia que no está exenta de accidentes.

 

Lesiones no intencionadas

Sin embargo, esos sucesos que llamamos accidentes en la infancia no son fortuitos ni producto del azar, tal como aclaran la Organización Mundial de la Salud y Unicef. Se tratan de lesiones no intencionadas debido a que los niños se exponen a agentes físicos conocidos y que se pueden evitar cuando actuamos sobre los factores de riesgo tanto humanos como ambientales que inciden para que se presenten.

Los accidentes en la infancia exponen a los niños a daños físicos y psicológicos, y en casos más desafortunados: incapacidad o muerte. Así, la percepción del riesgo del adulto cuidador, es un factor de riesgo, especialmente en niños menores de dos años.

De otra parte, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar también recalca que las condiciones del entorno físico donde interactúa el niño también son un factor de riesgo, tales como la arquitectura, el estado del lugar, defectos de diseño o fabricación o un uso inadecuado.  

 

Las más frecuentes

Las caídas, quemaduras, asfixia, ahogamientos, mordeduras e intoxicaciones son las lesiones no intencionadas más frecuentes en los niños.

 

Existen varias recomendaciones para los padres y cuidadores para que conozcan los riesgos, tomen conciencia y eviten este tipo lesiones, de forma que garanticen ambientes seguros y entornos protectores.

También puedes establecer límites cuando tu hijo tiene edad para comprender órdenes sobre determinados comportamientos que lo ponen en riesgo y a medida que se hace mayor puedes formarlo que entienda que sus acciones implican riesgos.

 

Caídas de altura y desde la propia altura

Ubica rejillas protectoras en las escaleras y cerciórate que tengan pasamanos. De otra parte, ubica lejos de las ventanas sillas, camas o demás muebles a los que pueda subirse.

Quita elementos que obstruyan el paso y puedan producir caídas, además de mantener el piso limpio y seco.

Cuando se trata de un niño pequeño, evita el uso de caminadores y dejarlo en lugares altos como la cama o el sofá, además, sujétalo con las cintas de seguridad de la silla de bebés. En el supermercado, elige un carrito con silla infantil con arnés.

Asegúrate de que la ropa y los zapatos no le queden muy grandes o los lleven mal ajustados a su cuerpo. Colocar protecciones contra caídas en ventanas, balcones y entrepechos.

 

Quemaduras y electrocuciones

Instala los protectores de seguridad en todos los enchufes de tu casa, desenchufa los electrodomésticos cuando no están siendo utilizados y evita manipular enchufes y cableado delante de tu hijo. Evita, en lo posible, el uso de alargaderas y conexiones de enchufes múltiples.

Evita que tu hijo entre en la cocina y evita que los mangos de sartenes y ollas sobresalgan del borde de la estufa, además esta debe estar fija a una superficie para que no se presenten derrames de líquidos o alimentos.

En el baño hay que tener cuidado cuando el niño ande descalzo, con los pies húmedos, porque puede tocar cualquier aparato eléctrico.

 

Por ningún motivo tu hijo debe manipular fósforos, velas, líquidos inflamables ni utilizarlos en su presencia. Tampoco los dejes cerca de las mascotas pues pueden tirarlos. Además, los niños no deben jugar con petardos ni bengalas.

 

Ahogamiento

No dejes recipientes con agua al alcance de los niños, tapa los que estén llenos y desocupa los recipientes después de utilizarlos y colócalos boca abajo.

 

No dejes solo al niño en la bañera y vigila cuando esté en el agua o jugando cerca de ella. Mantén las puertas del cuarto de baño cerradas.

En las piscinas vigila que no hagan cerca de los desagües o de hidromasaje pues pueden ser succionados o quedar atrapados y enséñales que deben salir de la piscina cuando se sientan cansancio, frío o agotamiento.

 

Asfixia

Deja fuera del alcance del niño menor de tres años objetos con tamaños inferiores al diámetro del cilindro interior del rollo de papel higiénico y que jueguen con bolsas plásticas, envoltorios, servilletas y pañuelos.

Además, cuida de que no se introduzcan en su boca o nariz juguetes pequeños u otros objetos, por eso mejor no facilitarles que jueguen con ellos.

Mientras el niño tiene alimentos en la boca no debe correr o realizar otra actividad. Enséñale a masticar bien los alimentos y evita que coman frutos secos. 

En tu casa y en otros espacios como la casa de los abuelos, los cordones de las cortinas o persianas deben estar amarradas y fuera del alcance de los niños.

La vestimenta de los niños no debe tener cordones y no los vistas con cuerdas ni collares en el cuello.

 

Intoxicación

Guardar los medicamentos, productos de limpieza, pinturas y plaguicidas en su envase original y en un lugar bajo llave. No los almacene en envases de bebidas y otros que puedan confundirse con alimentos y resultar atractivos para los niños.

Evite tomar medicamentos delante de sus hijos y nunca se refiera a estos como un dulce u otro atractivo. Además, deseche la medicación sobrante o vencida.

Cuando haya cambios de rutina vigile especialmente para que sus hijos no entren en contacto con estos productos.

 

Mordeduras y picaduras

Escoge una mascota desde que es un cachorro para que se acostumbre a interactuar con el niño. Cumple con el esquema de desparasitación y vacunación y satisface las necesidades y requerimientos que tienen las mascotas, tales como, alimento, agua y un techo, donde se resguarden del sol y de la lluvia.

Enséñale a tu hijo a no tocar las mascotas cuando estén comiendo o durmiendo ni interactuar con animales callejeros y a pedir permiso al dueño cuando quiera acariciar mascotas ajenas.

 

Referencias

Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Protocolo para la Gestión de los Riesgos en la Primera Infancia. (https://www.icbf.gov.co/sites/default/files/procesos/pt1.pp_protocolo_para_la_gestion_de_riesgos_de_primera_infancia_v1.pdf)

 

 


Recreación

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Cómo desarrollar la capacidad cognitiva del niño con el juego

Cómo desarrollar la capacidad cognitiva del niño con el juego

El juego es una vía para que los niños conozcan el mundo y lo apropien, además les ayuda a adquirir y desarrollar las capacidades cognitivas, que son necesarias para realizar exitosamente una tarea y, por su puesto, para interactuar con el entorno.

 

La percepción, la atención, la memoria, el lenguaje, la orientación personal, así como las funciones ejecutivas del razonamiento, la resolución de problemas y la conceptualización son herramientas mentales que tu hijo va adquiriendo acorde con su desarrollo para atender situaciones de la vida cotidiana y resolver problemas.

 

Son habilidades que se aprenden y para esto es fundamental interactuar en un ambiente estimulante, que lo ayude a potenciar la capacidad mental. Es decir, se trata de aprovechar la plasticidad neuronal propia de la infancia, en el que el cerebro sufre cambios y adaptaciones para para la adquisición de funciones cognitivas, destrezas motoras, capacidades lingüísticas y habilidades sociales.   

 

Adquisición de competencias

Entre los tres y cuatro años los niños empiezan a desarrollar una nueva forma de relacionarse con el mundo a través del pensamiento basado en hipótesis o supuestos que les permite hacerse preguntas, seleccionar y descartar información sobre cómo pueden ocurrir las cosas.

 

Luego, entre los cuatro y cinco años comienzan a "saber que saben", como una manifestación de la conciencia, y pueden volver de manera consciente sobre lo pensado con nuevas aproximaciones.

 

Estas capacidades juegan un papel reflexivo sobres sus propias experiencias. Dejan el rol de espectador pasivo y comienzan a actuar con autonomía, actividad reflexiva y de indagación para relacionar la información que reciben, realizar balances, establecer comparaciones y extraer las consecuencias.

 

Aquí te damos una serie de juegos y actividades que el Ministerio de Educación Nacional recomienda para estimular las habilidades cognitivas en tu hijo de entre cuatro y seis años (https://www.mineducacion.gov.co/1759/articles-210305_archivo_pdf.pdf).

 

1. Hacer mímicas: En este juego los otros jugadores deben adivinar cuál es el animal o personaje que uno de los jugadores representa. Los niños ponen en marcha su capacidad para formular hipótesis, pues deben suponer cuál animal o personaje está representando quien hace la mímica y formular preguntas acordes con sus suposiciones, se trata de un ejercicio en el que a través de preguntas y respuestas confirman o desechan el supuesto que manejan y a obtener información para llegar más rápidamente a la respuesta correcta.

 

2. Armar rompecabezas o resolver adivinanzas: en esos juegos se hacen suposiciones y actúan conforme a ellas, seleccionan ciertos datos, desechan otros, muestran su capacidad para pensar, lo que será luego fundamental en su vida.

 

3. El juego del trasteo: repartir muebles puede resultar un desafío interesante para los niños cuando se juega con ciertas reglas como "acomodar la carga desde el principio en el camión, sin poder desacomodarla en cada estación" y "poner en cada estación los muebles del correspondiente color". Este juego requiere que los niños anticipen el orden de cada entrega al subirlos al camión, estableciendo correspondencia entre el color de los muebles y el de cada estación.

 

La planificación es la herramienta mental que permite a los niños descubrir esta relación inversa entre el orden que deben utilizar para acomodar los objetos y el de la entrega. De esta manera reelaboran sus criterios para resolver la situación con éxito.

 

4. Juegos con engranajes: cuando descubren que los dientes de dos engranajes o ruedas dentadas encajan y que este entrelazamiento o trabazón genera el movimiento, es porque han integrado evidencia que les permite establecer esas relaciones de interacción entre los elementos que componen los engranajes y han incorporado diferentes medios y restricciones para entenderlos como mecanismos que generan fuerza y movimiento.

 

5. Leerle un cuento varias veces: la lectura reiterada del mismo texto le proporciona la posibilidad de ir construyendo el significado de la historia. Seguramente tu hijo dirá la expresión "Yo me sé el cuento de..." cuando le leas nuevamente la historia, pero es una afirmación que da cuenta de que ha comprendido el conflicto de la historia, así como a sus personajes, lo que dicen, hacen y sienten, así como los motivos que los mueven a actuar o a realizar las acciones que los llevan o no a la solución del conflicto.

 

6. Clasificar por elementos comunes: para entrenar la atención selectiva y la memoria semántica pídele que clasifique diferentes objetos que le pones sobre la mesa de trabajo con características en común como forma, tamaño o color.

 

7. Encontrar las diferencias: muéstrale dos imágenes muy parecidas entre sí y pídele que encuentre y te señale las diferencias de formas y colores.

 

Referencias

Ministerio de Educación Nacional. Desarrollo infantil y competencias en la Primera Infancia.

 

https://www.mineducacion.gov.co/1759/articles-210305_archivo_pdf.pdf

 

¿Cómo apoyar y ayudar a tu hijo de edad preescolar?

¿Cómo apoyar y ayudar a tu hijo de edad preescolar?

Los niños aprenden cosas nuevas cada día en diferentes espacios y parte de ese aprendizaje empieza en el hogar. Sin embargo, con el inicio de la experiencia de la educación escolarizada supone para ellos un cambio en su interacción, especialmente cuando se agrega un nuevo ambiente con normas y rutina, además de relacionarse con otros niños y adultos que no son sus familiares. 

El aprendizaje en el ambiente escolar es una etapa de grandes cambios para los niños, pero también para ti como padre o madre. Es un desafío que les vaya bien en la escuela, apoyarlos en las tareas, asistir a las reuniones de padres de familia, entre otras responsabilidades.

A continuación, te damos varias recomendaciones que Unicef ha preparado para apoyar el aprendizaje escolar y tu relación como padre con la escuela (https://unicef.cl/web/wp-content/uploads/2015/07/Tiempo-de-Crecer.pdf).

1. Muestra interés por su vida escolar: Cuando la familia se interesa por la escuela y apoya los aprendizajes, los niños y niñas aprenden más. En ese sentido, interesarse por la escolarización de tu hijo implica saber de su desempeño, preguntándole cómo le fue en la escuela, qué aprendió, si tiene tareas o prueba. Igualmente, asistir a las reuniones para padres que la escuela cite y atender los demás requerimientos.

 

2. Ayúdalo a crear hábitos de estudio: Paralelo a la rutina que irá incorporando con la asistencia a la escuela, propicia en tu hijo la creación de buenos hábitos para su aprendizaje, desde fijar los horarios para realizar las tareas y las actividades recreativas como jugar o ver televisión de manera moderada.

Para formar el hábito de estudio, conviene estudiar y hacer las tareas todos los días, a la misma hora y en el mismo lugar. Así, se va convirtiendo poco a poco en costumbre.

Trata de que haga las tareas y a estudie en un lugar tranquilo, limpio, con buena luz y sin distractores como la televisión prendida o los hermanos o hermanas jugando al lado.

Asimismo, propicia desde la edad temprana el uso adecuado de los espacios e implementos de los que dispone para realizar sus tareas. Se trata de un ejercicio de reconocer sus recursos y cómo puede aprender a administrarlos.

3. Acompaña sus tareas: Tan importante es que le des las condiciones físicas y económicas a tu hijo para que asista a la escuela como que lo acompañes en todo su proceso. Esto implica que reserves el tiempo para orientarlo en sus tareas en casa.

Ayudarlo con los trazos en el cuaderno, a recortar, pegar o dibujar. Todo esto te permite ir conociendo sus progresos en el colegio, saber sobre lo qué ha aprendido en lugar de revisar errores o sólo preocuparme de las notas

4. Motiva y reconoce su esfuerzo: Los elogios, felicitaciones y alabanzas son muy buenas herramientas para que los niños y niñas aprendan hábitos, conductas nuevas y para que mejoren su comportamiento. Si quieres que tu niño o niña aprenda una conducta o un hábito, felicítalo cada vez que lo haga. Así repetirá esa conducta.

5. Enséñale a reconocer las prioridades: Acorde con su edad puedes llevarlo a que empiece a entender lo que significa atender unos deberes primeros y luego otros, además, por su puesto, de diferenciar entre las responsabilidades y el ocio.

6. Refuerza su aprendizaje: En medio de las tareas cotidianas y de manera divertida puedes estimular aspectos como la lecto-escritura o las matemáticas. Así, cuando van por la calle puedes pedirle que nombre los objetos que ve o en el supermercado puedes preguntarle por la letras y palabras que logra identificar en los empaques de los productos.

También puedes leerle poemas y cuentos cortos y ayudarle a ampliar su vocabulario enseñándole y preguntándole por los nombres de los animales, muebles, colores y tamaños.

De otra parte, en la casa puedes ayudarlo que lleve pequeñas cuentas, por ejemplo, preguntarle por la cantidad de vegetales que están preparando o escribir pequeñas cantidades sobre aspectos como una lista de mercado.

7. Llévalo a lugares que lo estimulen: Los niños en sus primeros cinco años de su vida experimentan la plasticidad neuronal y por lo tanto, es una época propicia para estimular sus habilidades cognitivas, de ahí no dejes de exponerlo a lugares y experiencias que favorezcan su aprendizaje.

Por ejemplo, una visita a los museos de ciencia, parques interactivos o una obra de teatro pueden ser experiencias para fomentar en los niños las preguntas y cultivar una mente curiosa.

Los niños que viven en ambientes urbanos tienen poca exposición a zonas verdes y el campo, puede ser pertinente que conozca estos lugares y le converses de lo que sucede allí y ayudar a formar su pensamiento.

8. Ayúdalo a conectar lo que aprende con lo que vive: En las escuelas se insiste en cosas como cuidar el agua por la importancia que este recurso tiene para el mantenimiento de todas las formas de vida sobre el planeta, sin embargo, poco se enseña sobre la importancia de cuidar los ríos o los acuíferos. De esta forma, conversar con tu hijo o en el desarrollo de sus deberes puedes ayudarlo a conectar esos aprendizajes con realidades que vive o con situaciones de su entorno. 

 

Referencias

Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF. 2015. Tiempo de crecer. Guía para la familia. El desarrollo de niños y niñas de 4 a 10 años. https://unicef.cl/web/wp-content/uploads/2015/07/Tiempo-de-Crecer.pdf

 


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