Salud y nutrición

Aquí podrás encontrar consejos sobre buenos hábitos que contribuyan a la salud y bienestar de tus niñ@s.

7 consejos para cultivar la autoestima en tu hijo


Conoce cómo puedes promover la salud mental de tu hijo

Conoce cómo puedes promover la salud mental de tu hijo

La infancia y la adolescencia son etapas de la vida en las que se construye las bases de una salud mental de una persona. Se trata de que durante la crianza y en los distintos entornos donde los niños y adolescentes viven su cotidianidad tengan elementos para un desarrollo sano y adquieran herramientas para enfrentar las situaciones y desafíos propios de su crecimiento y desarrollo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) pone de manifiesto que muchos problemas de salud mental tienden a aparecer al final de la infancia o al comienzo de la adolescencia. Se calcula que el 20% de los adolescentes de todo el mundo tiene problemas mentales o de comportamiento. La depresión es la enfermedad que más contribuye a la carga mundial de morbilidad entre los jóvenes de 15 a 19 años.

(https://www.unicef.org/spanish/sowc2011/pdfs/La-salud-mental-del-adolescente.pdf)

Actúa sobre los factores de riesgo: Los factores de riesgo de los problemas de salud mental incluyen los malos tratos en la infancia; la violencia en la familia, la escuela y el vecindario; la pobreza; la exclusión social y la desventaja en materia de enseñanza. Las enfermedades psiquiátricas y la toxicomanía en los progenitores, así como la violencia marital, también aumentan la situación de riesgo de los adolescentes. (https://www.unicef.org/spanish/sowc2011/pdfs/La-salud-mental-del-adolescente.pdf)

El reconocimiento temprano de desarreglos emocionales y la prestación de ayuda psicológica a cargo de personal especializado (no necesariamente trabajadores de la salud) pueden mitigar los efectos de los problemas mentales.

Potencializa sus capacidades: promover la salud mental a la vez ayuda a incentivar aptitudes para la vida en los niños. Así, como padre puedes cultivar la autoestima, la autoconfianza y la capacidad de resolver problemas en tu hijo.

Los niños con una buena autoestima se sienten bien consigo mismos, seguros y confían en sus capacidades para realizar las tareas que se les encomiendan y se proponen. De esta forma, promover la autoestima en el entorno familiar le ayudará socializar en diferentes entornos, adaptarse a los cambios, resistir a la presión de grupo, afrontar situaciones adversas y la frustración.  

En ese proceso incentiva a tu hijo a hacer cosas nuevas además de los deberes propios de la rutina escolar. Puede practicar un deporte, vincularse con actividades artísticas o recreativas que lo lleven a expandir sus límites y conocerse en otros ambientes en los que cultivará la disciplina, las habilidades sociales y el manejo de sus emociones.

Lleva una crianza eficaz: el entorno familiar es fundamental en proveer recursos emocionales a los niños y salvaguardar la salud mental de los niños y adolescentes.

La OMS señala que es necesario pautas de crianza que fomenten el vínculo entre padres e hijos, en especial si se quiere un adecuado desarrollo psicosocial, la estimulación temprana, además de entornos que sean protectores y una atención y educación que potencialice las capacidades físicas, sociales, emocionales y cognitivas desde las etapas tempranas de la vida. (https://www.who.int/maternal_child_adolescent/topics/adolescence/mental_health/es/)

Llevar pautas de crianza eficaces implica el manejo de la autoridad para establecer límites claros sobre los comportamientos y la respuesta que se espera de ellos. Así, se trata de llevarlos a que aprendan a autocontrolarse, respetar las órdenes y corregirlos a tiempo.

El manejo de la autoridad debe hacerse siempre con buen trato, comunicación fluida y sin caer en un ambiente prohibitivo sino proporcionales un ambiente saludable y ordenado para crecer y desarrollarse, brindarle cuidados y referentes.

Se un buen ejemplo: orienta tu comportamiento con base en las capacidades y cualidades que quieres cultivar en tus hijos. Por ejemplo, fíjate en cómo reaccionas ante los conflictos o situaciones tensas.

Tus hijos te observan y no olvides que ellos esperan tus orientaciones y no hay nada mejor que educar con el ejemplo.  

 

Referencias:

Organización Mundial de la Salud. Adolescentes y salud mental.

 

¿Cómo se puede detectar los trastornos del espectro autista en edades tempranas?

¿Cómo se puede detectar los trastornos del espectro autista en edades tempranas?

Las destrezas sociales, emocionales y las habilidades comunicativas son las principales afectadas en los niños que desarrollan alguno de los Trastornos del Espectro Autista (TEA). Se trata de un trastorno neurológico que produce una discapacidad en el desarrollo mental antes de los tres primeros años de vida y se prolonga durante toda la vida.

 

Los TEA comprenden varias afecciones: el trastorno autista, el trastorno generalizado del desarrollo no especificado de otra manera y el síndrome de Asperger.

 

Estos trastornos pueden afectar de forma diferente a quienes los padecen. En algunas personas su funcionalidad, capacidad para el aprendizaje, pensamiento y resolución de problemas y atención de actividades cotidianas está más comprometida, de manera que tengan más necesidades asistenciales que otras personas que pueden llevar una vida independiente.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que 1 de cada 160 niños tiene un TEA en el mundo (https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/autism-spectrum-disorders). Sin embargo, aún son desconocidas las causas por las que se presentan, pero se ha reconocido la incidencia de factores ambientales y genéticos para algunos de estos trastornos.

 

Diagnóstico

El diagnóstico de un TEA en los primeros años de vida puede demorarse debido a que no siempre hay manifestaciones claras de los signos y síntomas, además su diagnóstico no depende de pruebas clínicas sino de la evaluación del desarrollo que realiza el pediatra y un experto.

 

Puede suceder que el niño en sus primeros dos años tenga un desarrollo emocional y social acorde de su edad, pero luego no hay progresos y deja de aprender cosas.

De ahí que el niño comience con comportamientos como no mantener contacto visual cuando sus padres o cuidadores le hablan, no prestar atención ni reaccionar cuando socializa con las demás personas, ensimismarse, repetir algunos comportamientos como obsesionarse por organizar algunos objetos o juguetes, así como obstinarse en no querer cambios en su rutina.

 

Aprendizajes a ritmos diferentes

No obstante, un TEA no siempre compromete las capacidades cognitivas de los niños. Los niños con un trastorno del espectro autista tienen progresos a distintos ritmos en diferentes áreas. Así, pueden resolver tareas complejas, pero no pueden aprender una destreza fácil, o tienen dificultades con el habla y el lenguaje o la socialización con las personas del entorno, incluso otros niños.

 

Atención y tratamiento

La OMS insiste en la necesidad de un diagnóstico temprano de un TEA en el niño para ofrecerle una terapia que lo ayude a maximizar sus capacidades y disminuir el compromiso de su funcionalidad. Además, la atención psicosocial se debe extender a los padres y cuidadores del niño con el fin reducir las dificultades de comunicación y comportamiento social, y tener un impacto positivo en la calidad de vida y el bienestar del niño.

 

Signos de alarma

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) (https://www.cdc.gov/ncbddd/spanish/autism/signs.html) señalan varias características que podrían presentar los niños con TEA en cuanto al desarrollo de las destrezas sociales, la comunicación y los interés y actividades poco habituales,  que pueden indicarle a los padres la necesidad de una consulta.

 

 ·         No responden a su nombre para cuando tienen 12 meses de edad.

·         Tienen expresiones faciales apáticas o inadecuadas, por ejemplo, en los niños de 12 meses no dicen adiós con la mano.

·         No señalan los objetos para demostrar su interés (no señalar un avión que pasa volando) para cuando tienen 14 meses de edad.

·         No se interesan por juegos de simulación como jugar "a darle de comer" a un muñeco para cuando llegan a los 18 meses de edad.

·         Evitan el contacto visual y quieren estar solos, incluso para jugar.

·         Tienen retrasos en las destrezas del habla y el lenguaje.

·         Repiten palabras o frases una y otra vez (ecolalia).

·         Dan respuestas no relacionadas con las preguntas que se les hace.

·         Se irritan con los cambios pequeños en su rutina.

·         Aletean las manos, se mecen o giran en círculos.

·         Tienen reacciones poco habituales al sonido, el olor, el gusto, el aspecto, el tacto o el sonido de las cosas.

·         Evitan o resisten al contacto físico.

·         No señalan ni responden cuando se les señala algo.

·         Hablan con un tono monótono, robótico o cantado.


 

Referencias

 

Organización Mundial de la Salud https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/autism-spectrum-disorders

 

Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) https://www.cdc.gov/ncbddd/spanish/autism/signs.html


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